CRECEN LOS ATAQUES CONTRA MUJERES ACTIVISTAS QUE DEFIENDEN DERECHOS SEXUALES Y DE GÈNERO

AI condena que los gobiernos del mundo no protegen a estas defensoras de derechos humanos

Londres, Inglaterra.- La organización Amnistía Internacional (AI) presentó  un nuevo informe en el marco del Día Internacional de las Defensoras de Derechos Humanos, mediante el cual afirma que los gobiernos no están protegiendo a las defensoras de los derechos humanos y las personas defensoras de los derechos de las mujeres y de cuestiones de género y sexualidad (WHRD, por sus siglas en inglés), que habitualmente afrontan una amplia variedad de ataques vinculados específicamente con el género, como la violación, por su labor de promoción de los derechos relativos a mujeres, igualdad de género y sexualidad.

“Desafiar al poder, combatir la discriminación: Llamada a la acción para reconocer y proteger a las defensoras de los derechos humanos y a las personas defensoras de los derechos de las mujeres y de cuestiones de género y sexualidad”, es el nombre de este nuevo documento que  revela que estas activistas siguen siendo objeto de agresión, amenazas, intimidación, criminalización e incluso homicidio por su activismo. Todo ello, a pesar de los reiterados compromisos de mejorar su protección, incluida la aprobación de una resolución de la ONU hace seis años.

“Las WHRD son atacadas por ser quienes son y hacer lo que hacen. Los peligros son aún mayores para aquellas que sufren formas interseccionales de discriminación. Si eres mujer y además perteneces a una minoría racial o eres indígena, pobre, lesbiana, bisexual, trans, o trabajadora sexual tienes que luchar mucho más para que quienes tienen el poder escuchen su voz”, ha declarado Kumi Naidoo, secretario general de Amnistía Internacional.

Kumi puntualizò que en todo el mundo, las defensoras de los derechos humanos están denunciando injusticias, abusos y discriminación, a menudo porque los han sufrido en primera persona. Consideró que estas activistas son fundamentales para el progreso humano ya que “uchan por los derechos humanos y contra el patriarcado y el racismo, al tiempo que ejercen presión para que se lleven a cabo reformas pioneras en muchísimos frentes. Los gobiernos deben cumplir con su compromiso de garantizar que estas activistas pueden actuar con libertad y seguridad.”

La organización asegura que aunque el movimiento feminista de derechos humanos para proteger los derechos de las mujeres, las personas LGBTI y otros grupos marginados es más fuerte que nunca, durante los últimos años está sufriendo una presión creciente por parte de políticos, líderes religiosos y grupos violentos que propagan una política de demonización. Ello, explica, debido a que con frecuencia las WHRD están en primera línea del progreso, a menudo son  las primeras en sufrir ataques en las ofensivas cada vez más frecuentes contra un mundo más inclusivo y justo.

Por ejemplo –abunda-, en Polonia, este colectivo, que ha liderado protestas multitudinarias en la calle contra los intentos de restringir el acceso al aborto, ha sido objeto de ataques y ha documentado otras violaciones de los derechos de las mujeres y las personas LGBTI que están teniendo lugar en un clima en el que ha aumentado el sentimiento racista y contrario a la inmigración.

Reprocha Amnistía Internacional que es habitual que para acallar a las WHRD se emplee la violencia, incluida la violencia sexual como forma de tortura.

En Bahréin, Ebtisam El-Saegh, WHRD de la organización Salam por la Democracia y los Derechos Humanos, fue agredida sexualmente, golpeada de forma brutal, pateada en el vientre y obligada a permanecer de pie durante la mayor parte de las siete horas que pasó siendo interrogada bajo custodia en 2017.

“Me amenazaron con hacer daño a mi familia y con que traerían a mi esposo y lo torturarían y electrocutarían. Los hombres me dijeron: ‘nadie puede protegerte’”, contó la activista a Amnistía Internacional.

Asegura la organización que las mujeres activistas a menudo son sometidas a campañas de desprestigio que vilipendian su “comportamiento desviado” y están concebidas para alimentar la hostilidad hacia ellas.

Tras rescatar a personas migrantes en el Mediterráneo central en junio de 2019, Carola Rackete, la capitana italiana del barco de rescate Sea-Watch 3, fue insultada repetidamente por el ministro del Interior italiano, que la llamó pirata y delincuente. “A los insultos de éste siguieron terribles ataques verbales por parte de otras personas, que incitaban a cometer actos de violencia sexual contra ella, atacándola también por razón de su género y su aspecto.

En Mauritania, Mekfoula Brahim, una WHRD que ha hecho campaña para poner fin a la mutilación genital femenina, fue tildada de apóstata en publicaciones en Facebook en 2016 tras defender a un bloguero condenado a muerte por criticar a quienes usan la religión para discriminar a las minorías. El insulto la expuso al riesgo de ser enjuiciada y condenada a muerte.

Por lo anterior, Amnistía Internacional pide a los Estados que investiguen los ataques contra WHRD y hagan rendir cuentas a los responsables. Asimismo, los Estados deben educar a su ciudadanía sobre los derechos de las personas que defienden todos los derechos humanos, así como proporcionar mecanismos de financiación y protección adaptados a las necesidades de las WHRD.

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