EN MEDIO DE ATAQUES A LA PRENSA PARA DEFENDER AL PRESIDENTE, ASESINAN A DOS PERIODISTAS

RSF informa que otro periodista, recibió en su buzón un sobre con dos balas

Paris, Francia.- La ONG internacional Reporteros sin Fronteras (RSF), emitió un comunicado para lamentar el clima de tensión extrema en el que se ven inmersos los periodistas en Brasil tras la serie de violaciones de la libertad de prensa ocurridas en abril de 2021.

Entre esas violaciones, destaca RSF, están los asesinatos de los periodistas Weverton Rabelo Fróes y José Bonfim Pitangueiras.

“Las autoridades deben castigar a los responsables y proteger al personal de los medios de comunicación en todo el país”, afirma RSF.

La organización denuncia que varios medios de comunicación y reporteros, han sido objeto de amenazas o campañas de intimidación, mientras que los asesinatos de los dos periodistas se produjeron con cinco días de diferencia en el estado de Bahía, al noreste del país. Las circunstancias de los crímenes aún no se han aclarado del todo.

Weverton Rabelo Fróes, de 32 años, presentador de un programa de radio y humorista apodado ‘Toninho Locutor’, fue asesinado a tiros en Planaltino, una pequeña ciudad a 300 kilómetros al oeste de la capital del Estado, Salvador, el 4 de abril. Conducía un programa de humor en Radio Antena 1, y era fundador y propietario de una emisora local de radioaficionados. Lo asesinó en la puerta de su casa un hombre que llegó en moto, abrió fuego y se marchó.

José Bonfim Pitangueiras, de 43 años, productor de TV Record, uno de los principales canales de televisión de Brasil, fue abatido el 9 de abril en una calle de Salvador por los disparos de unos hombres armados que se dieron a la fuga en un coche. Sus familiares declararon que el periodista no había denunciado ninguna amenaza reciente relacionada con su trabajo.

Es necesario esclarecer estos asesinatos”, ha declarado Emmanuel Colombié, responsable de la oficina de RSF en América Latina. “Las autoridades locales y federales deben identificar a los responsables y llevarlos ante la justicia, y hacer todo lo posible para garantizar la seguridad de los periodistas. Estamos muy preocupados por las numerosas denuncias recientes de violaciones de la libertad de prensa y por el actual clima envenenado para los periodistas brasileños”.

RSF reprocha que se han producido varios incidentes graves, sobre todo con periodistas que han cuestionado la forma en que las autoridades gestionan la pandemia de Covid-19.

Recordó que el 6 de abril, cuatro hombres que se identificaron como partidarios del presidente Jair Bolsonaro invadieron por la fuerza las instalaciones de Rádio Comunidade, una radio comunitaria local de Santa Cruz do Capibaribe, una pequeña ciudad del estado nororiental de Pernambuco.

Los intrusos amenazaron a los periodistas presentes, especialmente al presentador del programa, Júnior Albuquerque, y dijeron que no les habían gustado sus comentarios y críticas a la gestión de Bolsonaro de la crisis de salud pública. Albuquerque denunció la intrusión a la policía local.

Asimismo, agrega la organización, las oficinas de Folha da Região, un periódico local de Olímpia, una ciudad del norte del estado de São Paulo, sufrieron un incendio el 17 de marzo.

Pocos días después, un soldado y bombero de la ciudad confesó haber provocado el incendio como un acto de “rebeldía contra la prensa” que, según él, “no ayuda a combatir la crisis sanitaria”. La policía local afirmó que el incendio provocado era una respuesta a la “defensa del periódico de las medidas científicas y legales para hacer frente a la pandemia del Covid-19”.

Por ello, RSF afirma que en Brasil, los reportajes de investigación sobre la corrupción siguen siendo peligrosos. 

Un ejemplo de ello, dijo RSF, es el caso de Diego Santos, presentador del canal de televisión Norte Boa Vista (de grupo SBT), en el estado de Roraima, quien encontró -el 1 de abril- en su buzón un sobre con dos cartuchos de pistola 380 y una nota que decía: “Para Diego Santos”.

En su programa de actualidad, Verdade no Ar,  Santos denuncia regularmente la corrupción política y las actividades de los distintos grupos criminales de Roraima. El periodista está convencido de que este mensaje amenazador está relacionado con su trabajo. Por su parte, la  policía dice que no hay una pista preferente.

Finalmente, cabe señalar que Brasil ocupa el puesto 107 de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de RSF.

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