¿QUÉ SE PUEDE HACER CON LA MITAD MÁS UNO? / Ricardo Monreal Ávila

Columna Invitada

Ciudad de México.- Existen tres tipos de mayoría con los que se pueden aprobar decretos, leyes y reformas en un parlamento. La mayoría simple o relativa corresponde a la fuerza política que tiene el mayor número de legisladoras y legisladores. La mayoría compuesta o absoluta corresponde al grupo parlamentario que reúne la mitad más uno de los asientos.

Y, por último, la mayoría calificada, que es la fuerza o coalición que agrupa a las dos terceras partes de la asamblea legislativa. La mayoría más apreciada y buscada es, por supuesto, la calificada. Pero también la mayoría compuesta o absoluta tiene su poder. Y hasta la mayoría simple o relativa tiene lo suyo, ya que sirve para aprobar reglamentos, decretos y otras acciones legislativas necesarias en el ejercicio del gobierno.

La última vez que la Cámara de Diputados en San Lázaro registró una mayoría calificada (334 de 500 integrantes) fue en 1994, con Ernesto Zedillo en la presidencia de la República. Una serie de eventos políticos y económicos minaron esa mayoría del PRI, y en 1997 se acabaría la hegemonía legislativa de una fuerza política, para iniciar la era de los “gobiernos divididos” (en la que un partido detentaba el control del Poder Ejecutivo, y otras fuerzas opositoras, el Poder Legislativo).

En 2018, con la participación electoral más alta que se haya registrado en muchos años a favor de una coalición gobernante, parecía que la era de “gobiernos divididos” terminaría y regresaríamos entonces a la hegemonía parlamentaria de una fuerza. Pero no fue así. Morena y la coalición Juntos Haremos Historia no alcanzó las dos terceras partes en el Senado ni en la Cámara de Diputados, por lo que nunca detentó ni ha detentado la mayoría calificada en la actual Legislatura.

Las reformas constitucionales de la 4T salieron adelante porque se logró construir la mayoría calificada en ambas cámaras federales (en el caso de la Guardia Nacional, fue por unanimidad), y se obtuvo también el aval de 17 congresos locales. De esta forma, Morena y el presidente AMLO consiguieron tener el órgano reformador permanente de la Constitución. Pero fue por obra y gracia de la negociación parlamentaria, no por una mayoría calificada de origen.

Llama la atención que a poco más de una semana de las elecciones intermedias del pasado 6 de junio se siga afirmando que Morena y el presidente perdieron la “mayoría calificada”, cuando nunca la han tenido, y que sólo se obtuvo “una apretada mayoría simple”, cuando ésta la han detentado desde 2018.

Pues bien, ¿qué se puede hacer con la mitad más uno de la Cámara federal de Diputados? De entrada, aprobar todas las iniciativas de ley que no impliquen reformas a la Constitución. También, todas las facultades exclusivas que el artículo 74 reserva a las y los diputados, como la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación; declarar si ha lugar o no para retirar el fuero a una persona servidora pública que haya cometido delitos; revisar la cuenta pública del año anterior; aprobar el Plan Nacional de Desarrollo; ratificar el nombramiento de la persona titular de la Secretaría de Hacienda o evaluar el desempeño de la Auditoría Superior de la Federación, más todas aquellas que el artículo 73 le confiere de manera mancomunada con el Senado de la República, que son por lo menos 31 funciones, facultades y competencias.

Con esa mayoría compuesta, la gobernanza de la 4T está plenamente garantizada.

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