TRASNACIONALES SECAN LOS POZOS DE UNA COMUNIDAD INDÍGENA

Solo mediante la protesta pacífica lograron frenar el saqueo del vital líquido

Oaxaca, Oax.- La ONG EDUCA OAXACA denuncia que el pueblo de Santa María Zacatepec, en el municipio de Juan C. Bonilla en Puebla, ha luchado en los últimos tres meses por cada litro de agua y por impedir que les arrebaten más, como lo han hecho las industrias a lo largo de 30 años, entre ellas Bonafont.

Informa que así como está rodeado de volcanes, a los pies del Popocatépetl e Iztaccíhuatl, el pueblo también ha sido sitiado por industrias que extraen agua de los mantos acuíferos de manera indiscriminada, tanto que han secado los pozos artesanales de la comunidad.

Y un socavón es la prueba —dice Juan Pérez, alcalde elegido por usos y costumbres de la comunidad— de que han sobreexplotado el manto acuífero; de que peligra su subsistencia y hasta la tierra sobre la que caminan.

Hace un par de años notaron que algo andaba mal. En un pozo artesanal que solía sacar agua hasta por una hora, sólo lo hacían por 10 minutos, y entonces, los pobladores comenzaron a padecer la escasez.

Además de Bonafont, hay otras empresas que saquean el agua, según Juan Pérez, como las proveedoras de las armadoras Volkswagen y Audi, Granjas Carroll y Mercatus.

Al respecto, la ONG Manatí relata que los habitantes de Santa María Zacatepec –de origen nahua- tuvieron que empezar a comprar pipas que costaban hasta 700 pesos, una cantidad muy difícil de conseguir para las familias que necesitaban el agua para el campo y uso doméstico, o para aquellas dedicadas a hacer ladrillos y tabiques.

Entonces buscaron a expertos para sacar más agua de los pozos. La primera vez fue suficiente con excavar un metro más profundo, pero ahora tuvieron que hacerlo hasta dos o tres metros para encontrarla.

Preocupados por esta situación, comenzaron a organizarse como lo habían hecho para otros temas, como evitar el paso de una carretera por su pueblo o la descarga de aguas industriales de Huejotzingo al río Metlapanapa, e hicieron un paro frente a la embotelladora Arco Iris, dueña de la marca de Bonafont.

Fue un lunes. El calendario marcaba el 22 de marzo de 2021. Ese fue el día en que los pozos se quedaron secos. El pueblo se organizó ese mismo día y fueron bloquear las puertas de Bonafont.

Algunos ex trabajadores habían calculado que por cada segundo extraían hasta un garrafón de 20 litros y los cálculos de la extracción fueron escalofriantes: sacaban hasta un millón 641 mil litros al día.

La empresa sólo tiene autorizada la extracción de 14 mil 454 litros de agua a diario de los pozos del municipio de Juan C. Bonilla, de acuerdo con registros de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) que fueron retomados por el Instituto de Gestión, Administración y Vinculación Municipal (Igavim).

Tres días después de ese bloqueo a la empresa, el agua regresó a los pozos del pueblo.

«Cuando cerramos la empresa, el agua volvió, imagínate el daño que nos estaban haciendo, un geólogo y un hidrólogo nos habían advertido que iba a suceder lo del socavón, porque los mantos acuíferos se iban a secar y entonces la tierra se iba a hundir», dice a Manatí Juan Pérez, el alcalde auxiliar de Santa María Zacatepec.

Los primeros días del plantón afuera de la embotelladora no dejaban sacar nada, los vehículos de los empleados quedaron en el estacionamiento, lo mismo que los camiones de reparto.

Sólo varios días después permitieron a los sindicalizados ir por sus automóviles, con la condición de que siguiera bloqueada la entrada de la empresa.

El martes 18 de mayo las personas que tomaron las instalaciones denunciaron que las autoridades federales clausuraron la empresa por motivos fiscales y señalaron que era parte de una estrategia para debilitar a los pueblos unidos.

Además de Bonafont, hay otras empresas que saquean el agua, según Juan Pérez, como las proveedoras de las armadoras Volkswagen y Audi, Granjas Carroll y Mercatus.

Osvaldo Villegas Martínez, vocero de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala Movimiento Nacional en Puebla —una de las organizaciones que luchan por el agua en la región del Iztapopo—, también acusa que Bonafont, Driscoll y los productores con grandes hectáreas de tierra eran los responsables de la sobreexplotación del agua.

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